Soy mamá y me quedé en casa – Mami Obstetra

Soy mamá y me quedé en casa

Durante el embarazo tú y yo eramos dos personas muy únidas, y esto no sólo era por estar comunicados fisiológicamente, esto iba mucho más allá de la existencia del cordón umbilical. Tú y yo estábamos unidos al unísono de nuestros corazones, por cómo me conocías por dentro incluso más de lo que yo misma me conozco, por cómo podías sentir mi día a día desde adentro y oir hasta lo que no pensaba. Me acostumbré tanto a llevarte conmigo que cuando naciste y cortaron nuestro cordón umbilical tuve miedo, miedo de que ya no fuera igual y de no poder protegerte como dentro de mi útero. Sin embargo, cuando te pusieron en mi pecho supe que ahora estabamos más unidos que nunca, mi corazón me lo dijo, nuestro lazo fisiológico pasó de ser un cordón a ser tu boca en mi pecho, mi leche en tu boca, tu calor en mis brazos y tu rostro en mi mente para siempre.

Me acostumbré a ti

Pasé de dormir horas y horas contínuas, a domir poco y despertarme mucho, mi sueño pesado pasó a ser liviano y le agradezco a Dios que haya sido así porque gracias a eso pude dormir a tu lado, compartir la cama contigo y sentir tus pequeños movimientos, colecho le dicen. Ya no comía la comida caliente, pero con que mis brazos estuvieran calientes para ti era más que suficiente. Llorabas durante los baños y cambios de pañal, hiciste que me volviera detective y científica probando cada teoría que se me viniera a la mente tratando de descubrir qué era lo que te molestaba y hacía llorar, ambos nos acostumbramos y el llanto ante estos sucesos cesaron con el tiempo. Me acostumbré tanto a tu presencia y compañía que no quería que esto terminara… pero llegó el día.

Cuando llega el momento

Llegó ese día gris, el día en el que debía volver a mis actividades laborales. Esas cosas pasan me dije, el tiempo pasa muy rápido y debo volver, estas son las cosas que uno hace para ganarse la vida, pero yo no me sentía segura, me cuestionaba si valía la pena volver. Precisamente si la frase que me motivaba era “el tiempo pasa muy rápido”… ¿cómo es que yo quería dejar que el tiempo pasara y estar lejos de ti? ¿cómo podría alejar de mi vida lo más valioso que realmente quería ver crecer? El tiempo pasa volando y ese tiempo no se recupera me decían mis colegas y familiares, creían que eran frases que me harían volver a mi vida laboral donde no era muy bien recompensada económicamente y mis horarios no me permitirían disfrutar de verte reir, de calmarte cuando llores con el cambio del pañal o jugar a la investigadora buscando cómo hacer para que no llores a la hora de la ducha, cómo me iba a permitir no oir tu primera palabra o ayudarte a dar el primer pasito.

La decisión

¡Yo me quedo! fue lo que dije, y aunque llegara a ganar muy bien para acomodar mi vida y comprar una casa y un auto, ropa bonita o juguetes costosos, nada podría devolverme los primeros años contigo. El tiempo pasa dicen y yo lo quería pasar contigo. Me quedo dije, y contra viento y marea saldremos adelante pero juntos.

Fuerza para quedarme

Definivitamente, esta decisión pudo concretarse porque tuve apoyo de un súperheroe, sí mi esposo, quien hizo todo esto junto a mí, quien me mantuvo y me sostuvo, porque él se trasnocha cada noche y se levanta muy temprano cada día para que el techo no se caiga, para ser un gran soporte a mi lado y que nuestra familia funcione. ¿Mi esposo me ayuda? No señores! Mi esposo hace su labor de padre y esposo, se toma su papel muy en serio y yo no podía hacer menos que quedarme con ellos y ser una mamá luchona.

Actualmente

Ya tienes casi 4 años y la decisión que tomé fue la mejor de las decisiones, pude verte llorar, reir, ir a tus consultas pediátricas, quedarme contigo cuando tenías fiebre, llevarte a dormir cada noche conmigo, pude oir tu primera palabra y te ayudé a dar tus primeros pasos. ¿Profesionalmente dices?… terminé la carrera, hago una segunda especialización, estudio una segunda carrera, una certificación internacional, trabajo en casa durante las noches, hago consejerías a domicilio en las mañanas cuando estas en el nido, asisto a clases por las noches y juego contigo casi todas las tardes.

Toma tus decisiones, no basado en mi historia ni en la de otra persona, tu corazón de madre te dirá qué te funcionará a ti.

Déjalo fluir.

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